domingo, 18 de junio de 2017

A MI PADRE


Te recuerdo sentado en la puerta de la casa, de un domingo al atardecer, con tu radio Nivico, escuchando la narración de un partido de fútbol de tu equipo favorito, el Juan Aurich, a través de la recordada Radio Delcar de Chiclayo. De niño te admiré en silencio, enjugué mis lágrimas al ver cómo te rajabas el lomo para llevarnos el alimento y nosotros los siete hermanos, solo contábamos con tu trabajo para hacernos feliz.

Nunca pude entender tu dureza, tu rectitud, el temor que te teníamos cuando llegabas a casa y debía estar limpia, los platos de la cocina en orden, el corral de los animales ordenado; y ya al caer la noche, a pesar que llegabas cansado de trabajar, nos sentabas a la mesa y con tu segundo año de primaria, la lámpara de kerosene sobre la mesa, nos exigías que estudiemos; todos los días, semana tras semana, mes tras mes, hacíamos las tareas bajo tu supervisión  y no nos íbamos a la cama si no cumplíamos con las tareas tomada por nuestros hermanos mayores y tú con el cansancio extremo eras el último en irte a dormir. Crecimos con esa dureza tuya, y ya siendo jóvenes te entendimos, nos hiciste madurar muy rápido con tu rectitud nos dimos cuenta de tu valía.


Gracias papá, gracias viejito lindo, hoy escribo estas palabras con lágrimas en mis ojos de hijo, de padre, de abuelo, porque somos tu hechura, nos enseñaste con el ejemplo, con la acción e hiciste de nosotros, las personas que hoy somos. Gracias papá por haber sido el malo, el duro, el recto que con el tiempo y el crecimiento se convirtió  en amor, en dulzura, en formación, en eso que los verdaderos hijos sabemos alcanzar y reconocer como el más sublime amor paternal. Gracias papá por haber sido como fuiste. Hoy no estás ya con nosotros, pero te profesamos el más grande amor viejito querido. Ahora, como dice mi madre, gozas del amor de Dios, allá en la eternidad, y cuando toquen las trompetas te reencontrarás con tus seres queridos y te volveremos a decir ¡TE AMO PAPÁ! ¡FELIZ DÍA PAPÁ! 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LA POBREZA QUE LACERA EL DESARROLLO HUMANO


Mientras muchos de nosotros, reunidos al calor de la familia, nos aprestamos a celebra la llegada del Niño Jesús; en Amazonas, más de 127 mil habitantes no tendrán pavo ni panetón en sus mesas. La razón, solo una: pertenecen al grupo de extrema pobreza, personas en situación de vulnerabilidad y desprotegidas del Estado, que indolente él ha hecho poco o casi nada por mejorar su calidad de vida; habitantes hermanos de todo el ámbito del departamento, dispersos en los 28 distritos con la mayor población vulnerable de los 84 que conforman Amazonas.

Por eso es responsable y necesario reflexionar sobre el modelo de desarrollo y crecimiento que hemos venido implementando en nuestras regiones en las últimas décadas, sobre todo en el departamento de Amazonas; y nos preguntamos: ¿Cuánto ha significado la inversión pública en la lucha contra la pobreza?, ¿Cuánto ha contribuido este modelo de desarrollo funcional por actividades?, ¿El Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), es el instrumento técnico para contribuir en la verdadera lucha contra la pobreza?

Seguramente habrán otras preguntas, pero empecemos por responder que solo en el año 2014, tanto el gobierno nacional, como el regional y los gobiernos locales, han invertido en conjunto la suma de 5,529 millones de soles (3 mil millones de soles del nacional, 1,574 del regional y 995 del gobierno local), y casi el 90% de este presupuesto de inversión pública se destinó a construcción de carreteras, trochas carrozables, puentes, líneas de transmisión hidroeléctrica, mayoritariamente, que ha profundizado el modelo de desarrollo de infraestructura física, dejando de lado y a un segundo y tercer plano el modelo de desarrollo social, económico, productivo. Asimismo, tenemos un sistema nacional de inversión pública parametrado que no toma en cuenta los indicadores sociales y económicos del desarrollo de los pueblos, y solo se somete al desarrollo sectorial, metas, productos, indicadores del proyecto desarticulado,  relegando por ejemplo, gastos de capital en cualquier tipo de inversión. Sin embargo, mientras en el Perú en los últimos tres años la pobreza ha disminuido en medio millón de habitantes, en Amazonas ha sucedido todo lo contrario, se han incrementado en más de 80 mil habitantes y hemos pasado a ser uno de los 4 departamentos más pobres del país, junto a Cajamarca, Huancavelica y Ayacucho.

RUTA DE LA POBREZA.

Por eso avancemos en la identificación de la ruta de la pobreza en Amazonas. Tenemos 84 distritos, los cuales me he permitido categorizarlos en cuatro prioridades, desde los más pobres hasta los menos. A los pobres extremos se les identifica con el color rojo (prioridad 1), a los pobres, con el color amarillo (prioridad 2), a los menos pobres con el color ladrillo ocre (prioridad 3), y digamos a los óptimos y menos pobres aún, se les identifica con el color verde (prioridad 4). De acuerdo a esta categorización, deberían estar las prioridades de inversión de los tres estamentos de gobierno: nacional, regional y local.

1. Condorcanqui

Tiene 3 distritos, conformada por más de 54,959 habitantes proyectados al año 2015. Es la provincia cuya totalidad de distritos tiene prioridad 1 de intervención y todos ellos se ubican en el ranking nacional, entre los 20 más pobres del país. Los tres están en color rojo  y requieren la urgente intervención del Estado y la cooperación internacional. La pobreza es extrema, de cada 100 habitantes, entre 70 y 92 de ellos son pobres.     


2. Luya

Tiene 23 distritos, conformada por 49,956 habitantes proyectados al año 2015. Es la segunda provincia en prioridad 1 de inversión, tiene 13 distritos en color rojo y requieren la urgente intervención del Estado y la cooperación internacional. La pobreza es extrema, de cada 100 habitantes, entre 70 y 92 de ellos son pobres en estos 13 distritos, lo que equivale a decir que el 57% del total de distritos se ubican con una alta vulnerabilidad y desprotección del Estado y urge implementar políticas públicas.      


3. Chachapoyas

Tiene 21 distritos, conformada por 54,981 habitantes proyectados al año 2015. Es la tercera provincia que tiene 8 distritos en color rojo con prioridad 1 y requieren la urgente intervención del Estado y la cooperación internacional. La pobreza es extrema en estos lugares, de cada 100 habitantes, entre 70 y 92 de ellos son pobres en estos 8 distritos, lo que equivale a decir que el 38% del total de distritos requieren una alta prioridad de intervención con políticas públicas.    


4. Bagua

Tiene 06 distritos, conformada por 76,921 habitantes proyectados al año 2015. Es la cuarta provincia en orden de prioridades, tiene 2 distritos en color rojo con prioridad 1 y requieren la urgente intervención del Estado y la cooperación internacional. La pobreza es extrema, de cada 100 habitantes, entre 70 y 92 de ellos son pobres en estos 2 distritos identificados como son, Imaza y La Peca lo que equivale a decir que el 33% del total de distritos requieren una alta prioridad de intervención con políticas públicas. 


5. Bongará

Tiene 12 distritos, conformada por 33,920 habitantes proyectados al año 2015. Es la quinta provincia en orden de prioridades y tiene 2 distritos en color rojo con prioridad 1 y requieren la urgente intervención del Estado y la cooperación internacional. La pobreza es extrema, de cada 100 habitantes, entre 70 y 92 de ellos son pobres en estos 2 distritos identificados como Corosha y Chisquilla, lo que equivale a decir que el 17% de toda la provincia requieren una alta prioridad de intervención con políticas públicas.   


6.  Rodríguez de Mendoza

Tiene 12 distritos, conformada por 31,192 habitantes proyectados al año 2015. Es la sexta provincia en orden de prioridades que tiene al distrito fronterizo de Vista Alegre en color rojo y prioridad 1 de intervención y requieren la urgente intervención del Estado y la cooperación internacional. La pobreza es extrema, de cada 100 habitantes, entre 70 y 92 de ellos son pobres en el distrito, lo que equivale a decir que el 8% de la población total de la provincia requieren una alta prioridad de intervención con políticas públicas.  


7. Utcubamba

Tiene 07 distritos, conformada por 118,597 habitantes proyectados al año 2015. Es la provincia con la mayor población de habitantes de Amazonas y la sétima en orden de prioridades que tiene la particularidad de no tener distritos en rojo, con prioridad 1; sin embargo si tiene 4 distritos con prioridad 2 en color amarillo y requieren la intervención del Estado y la cooperación internacional. La pobreza por cada 100 habitantes, es entre 50 y 69 de ellos son pobres, lo que equivale a decir que el 57% de toda la provincia requieren una prioridad de intervención con políticas públicas. 



QUÉ HACER.

Esta es la ruta de la pobreza de Amazonas. Es importante destacar que no pretendemos dejar de lado las necesidades y demandas de la gran mayoría de los pueblos de nuestro departamento, sin embargo, a la luz de la realidad y teniendo tan poco presupuesto de inversión tenemos que priorizar la intervención del Estado de todos los ámbitos, por eso considero que es urgente implementar un modelo alternativo de desarrollo económico y social que tenga como soporte a sectores claves que puedan mover los indicadores de pobreza que tiene la región. El enfoque territorial se presenta como una alternativa de intervención del Estado que priorice a estos 28 distritos más pobres, que implemente políticas públicas serias, trabajadas en forma intersectorial e intergubernamental, se requieren megaproyectos integrales en esos lugares muy vulnerables.


Las autoridades tienen la decisión política, los ciudadanos que directa e indirectamente contribuyen con sus acciones tenemos que sumarnos, para tener un Amazonas, con habitantes viviendo en equidad de condiciones, sin marginación, en la que los servicios del Estado se les provee para beneficio y desarrollo humano, respetando lo que significa la inversión territorial  en zonas dispersas, rurales e indígenas que mejoren la calidad de vida de todos sin discriminación. 

publicado el 23/12/15.
jorgeluis_sandovallozano@yahoo.es 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

¡DIOS MÍO, LAS PRUEBAS!

 
Muchas veces nos hemos preguntado, ¿qué ocurre con las personas que sin tener “educación”, se convierten en personas “exitosas” en la vida?, ¿qué pasa con aquellas personas consideradas estudiosas, terminan “fracasadas” en la vida? Llevemos las preguntas al campo educativo: ¿qué podemos cambiar que ayude a nuestros hijos a tener mejor suerte en la vida?, ¿qué factores entran en juego cuando las personas que tienen un elevado cociente intelectual tienen dificultades y las que tienen un cociente intelectual modesto se desempeñan, para sorpresa de muchos, mejor en la vida? Daniel Goleman, el teórico de la Inteligencia Emocional[1], en su libro del mismo nombre, sostiene que la diferencia está en las habilidades que manejan las personas, “el autodominio, la persistencia y la capacidad de motivarse a uno mismo” (GOLEMAN: 1995). Estas habilidades que nuestra escuela todavía no fomenta y de la cuales adolece y que hoy no garantiza a niños y niñas utilizar con mejores posibilidades, su potencial intelectual que vaya emparejado a su potencial emocional. Gracias a los avances de la ciencia, ya sabemos que el Cociente Intelectual (CI), es tan importante como el Cociente Emocional (CE). Se ha demostrado que los niños que han desarrollado su inteligencia emocional son más felices, más seguros y confiados y tienen éxito en su vida escolar y con el paso del tiempo logran desarrollar una personalidad madura[2], y se convierten en personas exitosas.

El tema viene a colación, a propósito de la prueba del III Concurso Regional de Comprensión Lectora y Matemática en la cual participaron nuestros niños de 1ro y 2do grados; pude conversar con algunos padres de familia, -dios mío, las pruebas-, me dijo uno de ellos; me comentaron sobre las diferentes manifestaciones de conducta que observaron en sus hijos antes de esa prueba y qué han sido factores claves en su desempeño final. Muchas veces los padres, en la preocupación de querer lo mejor para nuestros hijos, transferimos nuestras cargas emocionales positivas y/o negativas, sin percatarnos que son estas transferencias las que siembran angustias, tensiones, desmotivaciones y otros factores a las que se enfrentan nuestros niños en estas pruebas, y somos los adultos los culpables de estas frustraciones. La inteligencia emocional, como toda conducta, “se transmite de padres a hijos y sobre modelos que el niño se crea a través de las personas de su entorno. Los niños captan todo tipo de estado de ánimo: ansiedad, angustia, frustración, dolor, etc”[3], apropiándose de ellos e integrándolos a su inteligencia emocional. 

¿Cómo ayudamos entonces a nuestros hijos y estudiantes a tener mejor suerte en estas pruebas? Este 11 y 12 de noviembre, el Ministerio de Educación tomará la evaluación censal, prueba que mide los niveles de logros de los estudiantes del 2do grado de primaria de todos los niños y escuelas del país. Al respecto, A) Primero, reconocemos que estas tensiones emocionales, indicadas líneas arriba, que se genera en los adultos no son malas pero hay que saber controlarlas y manejarlas frente a nuestros niños para evitar desarrollar en ellos modelos que afecten su vida emocional. B) En el calor del hogar, generemos mucha comunicación con nuestros hijos, confianza, seguridad, y que ellos aprendan a confiar en sí mismos, en sus capacidades, en su crecimiento, sobre la base de su esfuerzo personal, no les generemos estados de ansiedad y angustia antes del examen; como padres, nuestros hijos nos entenderán. 3) En la escuela, los maestros trabajemos estrategias orientadas a elevar la autoestima personal, que ellos crean en sí mismos y aprenda a dominar sus emociones, preparemos la estabilidad emocional, actitudinal ante aprendizajes de esta naturaleza. Preparémoslo para participar en la prueba como aprendizajes significativos, sembremos en ellos seguridad en sí mismos, preparemos con actitud positiva, las condiciones emocionales para que participen en esta prueba de la mejor forma y se convierta para ellos en un espacio de alegría, regocijo y demuestren lo que saben. Si logramos equiparar su cociente intelectual a su cociente emocional, sería un gran paso. Hoy el niño lo vivirá en la escuela, mañana cuando joven y adulto, tendrá los instrumentos para enfrentarse a esta sociedad moderna y competitiva. Contribuyamos a su éxito personal, el éxito de la escuela y el éxito de la región.            






[1] Goleman Daniel. La Inteligencia Emocional. Año 1995, pág., 16.
[3] Ídem

domingo, 2 de noviembre de 2014

ANALFABETISMO SEXUAL EN NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES DE AMAZONAS


Hace algunas semanas los medios de comunicación nacional dieron a conocer la existencia de más de 200 personas infectadas con el virus del VIH – SIDA, en la provincia indígena de Condorcanqui en nuestra Región Amazonas. La cifra indicaba que el virus ha infectado a personas entre 14 y 25 años y por cada mujer infectada hay tres hombres portadores, entre ellos niños y adolescentes. La noticia, ha puesto sobre la agenda pública los verdaderos problemas que afronta el pueblo indígena, huérfanos hasta hoy de un Estado que todavía no logra desarrollar integralmente políticas sociales que beneficien a los más pobres y vulnerables. El SIDA en la zona es un claro ejemplo de una epidemia que si no tomamos medidas urgentes e integrales, corremos el riesgo de convertirla en pandemia a mediano plazo.    

Una barrera existente a la solución del problema la encontramos en las mismas políticas de salud, centralizada por el MINSA, que no toman en cuenta la diversidad de los problemas apremiantes de salud de la población, sin embargo a nivel regional tampoco las autoridades locales de salud han desarrollado alguna intervención integral direccionada a acciones de prevención para enfrentar este tipo de epidemias. Se usan ingentes cantidades de miles de soles para enfrentar los problemas con programas institucionales, cuando lo que debería hacerse es desarrollar acciones preventivas, integrales, interinstitucionales, que le costaría menos inversión al Estado y mejoraría la calidad de la inversión con resultados positivos a mediano y largo plazo.    

Pero más allá del problema visible de la epidemia en la zona, el problema es más serio, no solo está el contagio del virus y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), sino que radica fundamentalmente en la carencia de información básica que niños, niñas y adolescentes tienen sobre el tema, ellos padecen de analfabetismo sexual, que los hacen sujetos potencialmente vulnerables a este tipo de enfermedades. Para nadie es un secreto que en el pueblo indígena, por sus mismas costumbres, las mujeres se inician precozmente en la actividad sexual y es común ver adolescentes de 14 y/o 15 años cargando un hijo en el brazo y otro por venir. El problema entonces, es más de fondo, es ausencia de estrategias comunicacionales en la escuela y la comunidad que no permiten reforzar conocimientos válidos en la población escolar.

Acabamos de celebrar a nivel nacional, “La Semana de la Inclusión Social”, se ha puesto sobre la agenda la “Estrategia Nacional de Desarrollo e Inclusión Social”, denominada “Incluir para Crecer”, promovido por sectores sociales como el MINSA, MINEDU, MIDIS, GOREA, GL, y los Programas Sociales Nacionales, Regionales y locales; esta estrategia es el instrumento de gestión válido que posibilite una intervención preventiva integral y sostenida en esta población. Enfrentemos el problema como Estado, en forma intersectorial, integral y articulada a programas del gobierno nacional, regional y local,  con estrategias no solo de atención a las personas infectadas, sino de prevención focalizando a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes; y el espacio adecuado es la escuela y la comunidad educadora, ahí donde se deben desarrollar estrategias comunicacionales que permiten reforzar conocimientos válidos en los estudiantes, acciones de prevención integrales apoyados en los enfoques intercultural, de género y de derechos, para que nuestros estudiantes estén bien informados de estas enfermedades de transmisión sexual y otros males sociales, obviamente todo depende de la sensibilidad de las autoridades y de los equipos técnicos de los diferentes sectores que se fusionen y planteen una iniciativa articuladora a nivel regional y local. Este es un serio reto de salud pública, que debe dejar de lado posiciones religiosas, éticas y tabúes sobre el tema.


El mundo ha celebrado 25 años de la Convención de los Derechos de los Niños (CDN), y según este código con rango de ley, establece el derecho de todos ellos a salud, educación y nutrición protegidas por sus respectivos Estados. Nuestras autoridades tienen la palabra.